lunes, 8 de junio de 2020

LUNES 8 DE JUNIO







FRANCÉS  

LENGUA 

PALABRAS POLISÉMICAS 



Tarea:
  • Página 177, el ejercicio 1.


EDUCACIÓN FÍSICA 

 ¿Te atreves con el reto de hoy? Haz click en la imagen, inténtalo y grábate





ÁRABE 


FOMENTO DE LA LECTURA 
Lee este cuento, trata de un perro y un anciano.


Alejo
Hace años le dimos asilo a Alejo. Llegó un día con una mezcla de esperanza y desamparo en su rostro. Alejo es un perro que hoy ya tiene once años, está ciego pero sigue siendo el mismo perro encantador al que rescatamos del abandono.
Apareció en la puerta del taller donde trabajaba y allí le dimos abrigo y un hogar. Ninguno de los empleados podíamos llevárnoslo a casa y por eso se instaló allí y resultó ser un excelente compañero de tareas que alegraba nuestros días.
Los fines de semana, nos turnábamos para darle de comer y hacerle un poco de compañía. Alejo se convirtió en uno más de nosotros, en un amigo al que todos queríamos por igual.
Un día, triste por cierto, nos avisaron que el taller cerraría y más allá de que cada uno de nosotros debiera buscar un nuevo trabajo, debíamos buscarle un nuevo hogar a Alejo.
Todos estábamos preocupados por nuestro trabajo y familias, pero también nos preocupaba y mucho nuestro amigo, ese perro viejito y ciego que era un sol y al que no podíamos abandonar, ni queríamos hacerlo.
Habíamos pegado cartelitos por la zona, fuimos a las veterinarias más cercanas, le preguntamos a amigos, familiares y conocidos, pero no tuvimos suerte. Imagino que muchos debieron pensar que resultaba poco tentador hacerse cargo de un animal viejo y ciego. Lo que nadie sabía o imaginaba siquiera es que Alejo irradiaba luz propia y podía hacer feliz a quien le diera un hogar.
La vida da sorpresas y así como Alejo apareció hace años en el taller, un día apareció un ángel disfrazado de anciano a quien yo había visto alguna vez caminar con paso lento por el barrio.
Se acercó a preguntar algo que ya no recuerdo, pues cuando lo vi, el alma me dio un vuelco.
—Es él —me dije.
Cuando se lo comenté a mis compañeros de trabajo, creyeron que había enloquecido.
—Es un anciano, no puedes darle la carga de tener que cuidar a un perro.
Algo me decía que Alejo no sería una carga para el abuelo, sino por el contrario, pero por prudencia no hice lo que me dictaba el corazón que era ir a buscar al anciano. No hizo falta de todos modos. Ese ángel disfrazado volvió al día siguiente con los ojos llenos de esperanza.
—Tengo entendido que no le han encontrado un hogar a este viejo perro —dijo sonriendo.
—Todavía no, abuelo —contesté amablemente.

CONTINUARÁ MAÑANA MARTES, pero te toca a ti inventar un final y escribirlo          en tu cuaderno de lengua.. No olvides poner la fecha. También puedes hacer un              dibujo.

MATEMÁTICAS 

Tarea:

  • Página 141, ejercicio 6 y 8.

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