FRANCÉS
LENGUA
PALABRAS POLISÉMICAS
Tarea:
- Página 177, el ejercicio 1.
EDUCACIÓN FÍSICA
¿Te atreves con el reto de hoy? Haz click en la imagen, inténtalo y grábate
ÁRABE
FOMENTO DE LA LECTURA
Lee este cuento, trata de un perro y un anciano.
Alejo
Hace años le dimos
asilo a Alejo. Llegó un día con una mezcla de esperanza y desamparo en su
rostro. Alejo es un perro que hoy ya tiene once años, está ciego pero sigue
siendo el mismo perro encantador al que rescatamos del abandono.
Apareció en la puerta
del taller donde trabajaba y allí le dimos abrigo y un hogar. Ninguno de los
empleados podíamos llevárnoslo a casa y por eso se instaló allí y resultó ser
un excelente compañero de tareas que alegraba nuestros días.
Los fines de semana,
nos turnábamos para darle de comer y hacerle un poco de compañía. Alejo se
convirtió en uno más de nosotros, en un amigo al que todos queríamos por igual.
Un día, triste por
cierto, nos avisaron que el taller cerraría y más allá de que cada uno de
nosotros debiera buscar un nuevo trabajo, debíamos buscarle un nuevo hogar a
Alejo.
Todos estábamos
preocupados por nuestro trabajo y familias, pero también nos preocupaba y mucho
nuestro amigo, ese perro viejito y ciego que era un sol y al que no podíamos
abandonar, ni queríamos hacerlo.
Habíamos pegado
cartelitos por la zona, fuimos a las veterinarias más cercanas, le preguntamos
a amigos, familiares y conocidos, pero no tuvimos suerte. Imagino que muchos
debieron pensar que resultaba poco tentador hacerse cargo de un animal viejo y
ciego. Lo que nadie sabía o imaginaba siquiera es que Alejo irradiaba luz
propia y podía hacer feliz a quien le diera un hogar.
La vida da sorpresas y
así como Alejo apareció hace años en el taller, un día apareció un ángel
disfrazado de anciano a quien yo había visto alguna vez caminar con paso lento
por el barrio.
Se acercó a preguntar
algo que ya no recuerdo, pues cuando lo vi, el alma me dio un vuelco.
—Es él —me dije.
Cuando se lo comenté a
mis compañeros de trabajo, creyeron que había enloquecido.
—Es un anciano, no
puedes darle la carga de tener que cuidar a un perro.
Algo me decía que
Alejo no sería una carga para el abuelo, sino por el contrario, pero por
prudencia no hice lo que me dictaba el corazón que era ir a buscar al anciano.
No hizo falta de todos modos. Ese ángel disfrazado volvió al día siguiente con
los ojos llenos de esperanza.
—Tengo entendido que
no le han encontrado un hogar a este viejo perro —dijo sonriendo.
—Todavía no, abuelo
—contesté amablemente.
CONTINUARÁ MAÑANA MARTES, pero te toca a ti inventar un final y escribirlo en tu cuaderno de lengua.. No olvides poner la fecha. También puedes hacer un dibujo.
MATEMÁTICAS
Tarea:
MATEMÁTICAS
Tarea:
- Página 141, ejercicio 6 y 8.




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