miércoles, 10 de junio de 2020

JUEVES 11 DE JUNIO








EDUCACIÓN FÍSICA 

¿Te atreves con el reto de hoy? Haz click en la imagen, inténtalo y grábate 

LENGUA


Tarea:

  • Página 178, el ejercicio 3.
  • Página 179, el ejercicio 4.



MATEMÁTICAS  

Tarea:

  • Página 143, el ejercicio 1.


FRANCÉS  

FOMENTO DE LA LECTURA 


El lobo sentimental 2ª parte




Lucas sigue caminando con la tripa cada vez más vacía.
«¡Pues sí que soy un sentimental!», piensa.
Al cabo de poco se encuentra con tres cerditos rosados y gorditos.
«¡Que estén en mi lista!», piensa.
«¿Quiénes sois?»
«Somos los tres cerditos.»
«Perfecto. ¡Estáis en la lista y os comeré!»
«¡Antes déjanos cantar por última vez!», le ruegan los tres cerditos.

¡Adiós, hermanos, adiós! 
¡Disimulemos! 
Cantemos para olvidar 
que ya no nos veremos!

Lucas deja que canten, pero escuchándolos recuerda a sus hermanos.
«Marchaos ahora que todavía estáis a tiempo», solloza.
«Soy demasiado sentimental», refunfuña. Su tripa se queja cada vez más. 
«¡AH! ¡Aquí estás!», dice una voz. 
Lucas se sobresalta. Un niño le habla sin ningún temor.
«¿Quién eres?»
«Me llamo Pedro.»
«Ah. Estás en mi lista», se felicitó Lucas.
«Tú también estás en la mía», dijo Pedro. «He desobedecido al abuelo para cazarte y...»
«¡HAY QUE OBEDECER SIEMPRE AL ABUELO! ¿ENTENDIDO?», grita Lucas como un energúmeno.
Pedro, muy asustado, sale pitando.
«¡No hay ningún lobo tan sentimental como yo!», piensa Lucas, muy enfadado consigo mismo. «Hace horas que no he comido nada. Ahora mismo, con la familia entera de la cabra, Caperucita y los tres cerditos... sin contar aquel inconsciente de Pedro... no tendría ni para empezar.
Sin dejar de darle vueltas al asunto, Lucas llega a una casa desvencijada.
«Con un poco de suerte, aquí encontraré algo que llevarme a la boca.»
Llama a la puerta y... abre un gigante con aire amenazador.
«¡FUERA DE AQUÍ, BESTIA INMUNDA!», le grita... y le cierra la puerta en las narices.
Lucas pierde los nervios.
Muerto de rabia y de hambre entra en la casa por la fuerza... y devora al ogro grosero.
«¡Ah! ¡Nunca había comido como hoy!», piensa Lucas chupándose los dedos.
De repente, oye unos lamentos.
Levanta la vista y ve, al fondo de la habitación... ¡a unos niños encerrados en una jaula!
Abre la puerta.
«¿Quiénes sois?
«Yo soy Pulgarcito, y éstos son mis hermanos. ¡Le estamos muy agradecidos! ¡Gracias a usted el ogro no nos comerá!»
«¡Ah!», exclama Lucas riendo. «Hoy es vuestro día de suerte. ¡A casa ahora mismo!»
Luego, con su mejor letra, añade a la lista de papá:
«OGRO».

Geoffroy de Pennart
El lobo sentimental 





ÁRABE 


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